Papa llama por Teléfono a Hombre que sufrió Abuso en Colegio Católico

(FOTO DE PORTADA: El papa Francisco intercambia regalos con Jonathan Greenblatt, director de la Liga Antidifamación, ayer)

El papa Francisco llamó ayer a un hombre en Argentina que fue abusado cuando era niño en su casa y en un colegio católico, un caso que salió recientemente a la luz pública.

“No lo asimilé todavía. Se me fueron las fuerzas de las piernas. Siento que la persona más importante que yo necesitaba que diera un mensaje me lo dijo hoy por teléfono. Creo que es el llamado más importante de mi vida”, dijo Rufino Varela.

Para Varela este llamado abre una “esperanza”, no sólo para él, en lo personal, sino para todas las víctimas de abuso que necesitan ayuda.

El papa Francisco admitió que en el Vaticano “hay corrupción”, pero que él vive en paz, al contestar a algunas preguntas de los superiores de las órdenes y congregaciones de religiosos cuya transcripción publicará la revista “Civiltà Católica” en su próximo número.

En esa conversación con los religiosos, de la que el diario “Corriere della Sera” publicó ayer una pequeña parte, el Sumo Pontífice habló también del uso del cilicio, instrumento que causa dolor o incomodidad, sin rechazar su uso.

“Cuando entré en el noviciado de los jesuitas, me dieron el cilicio. Esta bien el cilicio, pero atención: no tiene que ayudarme a demostrar que soy bueno y fuerte. La verdadera tiene que hacerme más libre”, dijo.

En esta cita con los religiosos del pasado 25 de noviembre, Francisco explicó que en las congregaciones generales previas al cónclave “se hablaba de reformas”.

“Todos las querían. Hay corrupción en el Vaticano. Pero yo vivo en paz”, dijo el Pontífice.

“No tomo tranquilizantes”, bromeó Francisco, que aseguró que en Buenos Aires era más ansioso, pero que tras ser elegido Papa sintió una paz interior que todavía le acompaña.

Cuando hay un problema, relató el Santo Padre, escribe un mensaje en un papel y lo coloca bajo la estatua de San José durmiente que tiene en su habitación.

“Ahora él (San José) duerme bajo un colchón de mensajes de papel. Por esto yo duermo bien. Duermo seis horas y rezo. Esta paz es un regalo del Señor. Espero que no me la quite, afirmó.

Según el Papa, para vivir en paz se necesita un poco de “pasotismo”, pero “nunca lavarse las manos de los problemas, aunque sí, en la Iglesia hay muchos Poncios Pilatos que se lavan las manos para estar tranquilos, y un superior que se lava las manos no es padre y no ayuda”.

A Francisco no le importan las críticas pues explica “que hace bien que le critiquen a uno y que la vida está llena de incomprensiones y de tensiones, y cuando son críticas que sirven a crecer, las acepto, respondo”.

Admitió que las preguntas más difíciles no las hacen los religiosos sino los jóvenes, que logran ponerle en aprietos en algunas ocasiones.

El Pontífice señaló que en las estructuras de la Iglesia se puede encontrar “una atmósfera mundana y principesca” y añadió que los religiosos tienen que contribuir a destruir este ambiente nefasto.

“Y no hay necesidad de convertirse en cardenales para creerse príncipes. Basta ser clericales. Esto es lo peor en la organización de la iglesia”, aseguró.

Respecto a los abusos sexuales de religiosos, Francisco dijo que “al parecer dos de cada cuatro abusadores han sufrido abusos y esto es devastador”.

“En el caso de que estén implicados padres o religiosos está claro que está presente el diablo, que destroza la obra de Jesús a través de quien la tendría que anunciar”, agregó.

Sobre la pederastia, Francisco dijo que hay que tener claro que es una enfermedad y pidió “atención al recibir a candidatos a la formación religiosa sin verificar su adecuada madurez afectiva”.

“Por ejemplo, nunca recibir en la vida religiosa o en una diócesis candidatos que han sido rechazados en otra sin pedir información detallada sobre por qué fueron alejados”, añadió.(EFE)