” Mirando el miedo a los ojos “

Hace unos días, una compañera de clase me dijo que era una “cobarde floja.” 

El primer pensamiento que me vino a la mente fue “No, no lo soy”. Y después de que le expliqué con mucha pasión por qué no quería hacer algo fuera de mi zona de confort esa semana, esa misma voz me llegó otra vez “No necesitas explicarte. No deberías sentir que necesitas justificar las elecciones que te dan paz”. Y entonces me di cuenta de que realmente no estaba tratando de explicarle a mi compañera, sino a mí misma. Estaba tratando de convencerme de que sé lo que estoy haciendo porque la verdad es que estoy totalmente asustada y exhausta. 

He elegido cerrar los ojos, una puerta o una oportunidad para proteger mi corazón. Da miedo estar expuesto. Pero constantemente la gente te dice que te atrevas, que te arriesgues, que simplemente lo hagas… y yo elijo no hacerlo, por lo que es razonable que la gente me vea como floja o una cobarde, a veces hasta yo misma lo creo.  

 “No, no lo soy”. 

Es entonces cuando veo mi corazón, y está muy herido todavía, está cicatrizando a penas. Ese corazón está en ese estado, exactamente porque lo expuse al mundo numerosas veces, en diferentes ocasiones a las que no quería enfrentarme y he salido lastimada cuando salí de mi confort. Ahora, no todo ha sido tan malo, hay aún más experiencias que hicieron mi corazón un poco más fuerte gracias a que tome algún riesgo. Pero es ridículamente normal que nos echemos para atrás de vez en cuando porque se trata de cuidarse, de sanar, de estar bien contigo y lo que te hace sentir bien.  

Somos más valientes de lo que nos damos crédito. Y he aprendido algo muy importante este año al respecto: dejar de hacer las cosas por sentir que tenemos que hacerlas. ¡No tenemos que hacer nada que no queramos! Porque todos nos hemos expuesto en algún momento porque alguien nos dice que deberíamos, porque eso esperan de nosotros, o porque nos intentamos convencer que es lo que otra persona haría y así funciona. La verdad es que sí, debes de exponerte y atreverte a salir al mundo a conocerte y amar toda la experiencia de crecer y crear tu identidad, pero nunca hacer las cosas porque se espera que las hagas, o de otra forma, serías un cobarde.  

Hay mucha valentía en decir que no, en hacer otra cosa a la que los demás esperan de nosotros. Y da mucho miedo porque la gente no va a entender y nos dejaran solos. Pero no es así, cuando haces las cosas por tu propia felicidad, no hay forma que salga mal, y te sorprenderá la gente que te acompañara en el camino y reconocerá tu valentía y tus logros porque estarás superando tus propias expectativas y metas, porque estarás siendo exactamente quien Dios quiere que seas. Hay mucha valentía en ser honesto con uno mismo y ser.  

Al final, decidí tomar el riego de esta semana.  

Mañana voy a cantar sola en público por primera vez, y para ser completamente honesta, me estoy muriendo de miedo.

Soy la persona más insegura que conozco y aun así lo haré. Y no porque una compañera me haya llamado “cobarde floja” cuando le dije que ya no participaría, sino porque soy tan valiente, que voy a subir así, con mi corazón cicatrizado y mi mochila pesadísima de inseguridades al escenario y me voy a cantar a mí misma porque me adoro por atreverme a hacer tal locura, y entonces, sé que cuando me baje del escenario tal vez mi corazón duela un poco menos y la mochila se sienta más ligera… porque de eso se trata decir que sí a las batallas que quieres confrontar contigo misma o las que decidas no tomar, es ese momento en el que no importa si perdiste o ganaste, si no de mirar el miedo directamente a los ojos y sonreír con satisfacción. (Sofía Gio, 25 de octubre del 2017-Tomado del blog: Escribir por Diferir)