Al año se pierden en la Península 20 mil hectáreas

Actualmente hay un crecimiento desmedido de la agricultura extensiva en la franja de Tzucacab y en la parte de Tekax que colinda con Campeche y Quintana Roo por el tema de la soya, advirtió Minneth Medina García, directora de la Junta Intermundial Biocultural del Puuc.

En muchos de estos proyectos no se solicitan permisos de cambio de uso de suelo cuando por ley se debe hacer, lo mismo que un estudio de impacto ambiental, pero la mayoría no lo tiene, agregó la especialista.

También hay especulación en la venta de tierras para establecer esta siembra, dijo. Este tema es muy fuerte en Tizimín y Valladolid.

Minneth Medina manifestó que cada año se pierden 20,000 hectáreas de selva en la región, y que el 30% ó 40% de ese recurso ya se acabó en el Estado y el 25% en la Península.

“Si no hacemos acciones actualmente, si no trabajamos de manera coordinada las dependencias que apoyan la parte agrícola, como la Sagarpa, se pudiera poner en riesgo este recurso natural”, advirtió.

Luego recomendó trabajar en una educación ambiental en la ciudad y las comunidades, ofrecer opciones productivas, lograr con el convencimiento y demostrar que las actividades sustentables, bajas en la producción de carbono, rinden ingresos a las familias y dan seguridad alimentaria.

Por tanto, enfatizó que se debe promover el diálogo y que las dependencias se puedan ponerse de acuerdo e invertir de manera eficiente los recursos para beneficio del territorio.

“Falta unión de la Sedesol, la Secretaría de Salud y otras dependencias”, dijo. “También se deben impulsar insumos más amigables con la naturaleza, orgánicos que el mismo productor puede desarrollar con compostas y fomentar una alta productividad no sólo de maíz, sino también de soya, pero acompañarla con adecuado manejo”.

La especialista advirtió que si no toman estas medidas, habría pérdida de la biodiversidad en la selva, de fauna y problemas de salud pública.

En Muna, por ejemplo, se han tenido repercusiones en fetos por el uso de agroquímicos.

“Estamos en un momento de ser proactivos y no esperar consecuencias a futuro porque en unos 20 años ya estaríamos viendo consecuencias fuertes fuertes”, concluyó.(DIARIO DE YUCATAN)